El Papa Francisco, el primer líder latinoamericano de la Iglesia Católica Romana, ha muerto este 21 de Abril del 2025, según dijo el Vaticano en un comunicado de vídeo. Jorge Mario Bergoglio, conocido universalmente como el Papa Francisco, tenía 88 años y había sufrido diversas dolencias durante sus 12 años de papado.
Su partida deja una huella imborrable en la historia de la Iglesia Católica y en la conciencia global. Su papado estuvo marcado por la humildad, la reforma y una lucha incansable por los derechos de los más desfavorecidos.
«Queridísimos hermanos y hermanas, con profundo dolor debo anunciar la muerte de nuestro Santo Padre Francisco. A las 7:35 de esta mañana, el Obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre. Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor y de su Iglesia. Nos enseñó a vivir los valores del Evangelio con fidelidad, valentía y amor universal, especialmente en favor de los más pobres y marginados. Con inmensa gratitud por su ejemplo de verdadero discípulo del Señor Jesús, encomendamos el alma del Papa Francisco al infinito amor misericordioso de Dios Uno y Trino,» el Cardenal Kevin Farrell, Camerlengo de la Cámara Apostólica, anunció a las 9:45 de la mañana desde la Casa Santa Marta.
Un Comienzo Humilde y una Vocación Inquebrantable
Francisco nació el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, Argentina, en el seno de una familia de inmigrantes italianos. Su infancia estuvo lejos de los lujos del Vaticano: hijo de Mario Bergoglio, un contador del ferrocarril, y Regina Sivori, ama de casa, creció en una familia numerosa y trabajadora. Desde joven, mostró una inclinación por el estudio y la reflexión, pero también una fuerte conexión con el mundo popular. Trabajó como técnico químico y, según contó en diversas entrevistas, también fue portero de discoteca en su juventud, una experiencia que, según él mismo, le permitió conocer «el otro lado de la vida».
A los 21 años, una grave infección pulmonar lo llevó al borde de la muerte y resultó en la extirpación de parte de su pulmón derecho. Este episodio marcó su vida y lo llevó a una profunda reflexión espiritual que lo encaminó hacia el sacerdocio. En 1958, ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús y, con los años, se convirtió en un referente de la orden en Argentina. Su formación incluyó estudios en Chile y España, y tras su ordenación en 1969, se destacó como profesor de teología y director espiritual.
Un Obispo en Tiempos Difíciles
En 1992, fue nombrado obispo auxiliar de Buenos Aires y, cinco años después, arzobispo de la capital argentina. Desde esa posición, se convirtió en una figura de referencia en la crisis económica de 2001, que sumergió al país en la pobreza y la incertidumbre. Conocido por viajar en autobús y metro en lugar de usar coches oficiales, Bergoglio se ganó la admiración de muchos por su estilo de vida austero y su compromiso con los más necesitados. «Mis feligreses son pobres, y yo soy uno de ellos», solía decir.
Fue un crítico severo de la corrupción política y de la desigualdad social en Argentina, y su influencia se extendió rápidamente a toda América Latina. Durante su tiempo como arzobispo, rechazó mudarse a la lujosa residencia episcopal, optando por vivir en un pequeño apartamento donde cocinaba su propia comida. En 2005, fue considerado un fuerte candidato al papado tras la muerte de Juan Pablo II, aunque finalmente fue elegido Benedicto XVI.
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El Primer Papa Latinoamericano
El 13 de marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa, convirtiéndose en el primer pontífice latinoamericano y el primer jesuita en asumir el cargo. Tomó el nombre de Francisco en honor a San Francisco de Asís, reflejando su compromiso con la pobreza y la humildad. Desde el inicio, rompió con tradiciones protocolarias: se negó a usar los lujosos zapatos rojos papales, prefiriendo sus viejos zapatos negros de siempre, y rechazó vivir en los aposentos papales, eligiendo en su lugar la Casa de Santa Marta.
Su papado estuvo marcado por la inclusión y el diálogo. Abogó por los refugiados, denunció las injusticias económicas y abrió la discusión sobre temas antes considerados tabú en la Iglesia, como la homosexualidad y el rol de las mujeres. Su frase «¿Quién soy yo para juzgar?» sobre la comunidad LGBT fue una de las más recordadas de su pontificado y marcó un cambio en la postura del Vaticano sobre el tema.
Un Papado de Reformas y Controversias
Francisco no esquivó las controversias. Se enfrentó abiertamente a la burocracia de la Cúria romana y promoviendo una reforma del Banco del Vaticano, afectado por escándalos financieros. Enfrentó con determinación la crisis de abusos sexuales dentro de la Iglesia, pidiendo perdón a las víctimas y destituyendo a clérigos implicados en casos de encubrimiento.
A pesar de sus esfuerzos, su papado también encontró resistencias. Sus críticas al capitalismo desenfrenado y su insistencia en la necesidad de proteger el medio ambiente con su encíclica Laudato si’ le ganaron detractores en sectores conservadores, tanto dentro como fuera de la Iglesia. Sin embargo, nunca dejó de lado su mensaje de justicia social y solidaridad.
Un Papa del Siglo XXI
Francisco fue el primer Papa en utilizar activamente las redes sociales. Su cuenta de Twitter alcanzó millones de seguidores y sus mensajes fueron compartidos por personas de todas las religiones y creencias. Su carisma y lenguaje cercano lo convirtieron en una figura de referencia, trascendiendo los límites de la Iglesia Católica.
I have recently received many messages of affection, and I have been particularly struck by the letters and drawings from children. Thank you for your closeness, and for the consoling prayers I have received from all over the world!
— Pope Francis (@Pontifex) February 23, 2025
En sus últimos años, su salud se fue deteriorando. Su historial médico, marcado por problemas pulmonares y cirugías intestinales, lo debilitó progresivamente.
A pesar de ello, continuó con su agenda hasta el final, manteniendo contacto con comunidades afectadas por la guerra y la pobreza, como lo hizo en su última llamada al párroco de Gaza pocas semanas antes de su muerte.
Un Legado que Perdura
Francisco dejó un legado de reforma, humildad y valentía. Su papado reconfiguró la imagen del Vaticano y llevó a la Iglesia a una era de mayor apertura y diálogo.
Para muchos, fue un pastor del pueblo; para otros, un revolucionario dentro de una institución milenaria. Pero, sin duda, su impacto en la historia de la Iglesia y del mundo es innegable.
El mundo lo despide, pero su mensaje de amor, justicia y compasión seguirá resonando por generaciones.




