Foto de Claudio Sotolongo
Foto de archivo - Dialektika. Foto cortesía de Claudio Sotolongo (2021)

Claudio Sotolongo – In memoriam

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Introducción: El adiós a un cartógrafo de la imagen

La cultura y el diseño gráfico cubanos lamentan el fallecimiento de Claudio Sotolongo, una figura cuya ausencia deja un profundo vacío en el ámbito creativo contemporáneo. Egresado y profesor de Historia del Diseño, Claudio no fue solo un creador de imágenes, sino un pensador visual que entendía el cartel como un ejercicio de resistencia y de diálogo cultural.

Su trayectoria, de una intensidad innegable, lo llevó a ser galardonado doblemente con el Premio Roma de la Real Academia de España (2017 y 2019) y a obtener el Premio Coral en el Festival de Cine de La Habana. Su obra, que hoy habita en colecciones prestigiosas desde Zúrich hasta Nueva York, es el testimonio de un artista que supo desdibujar las fronteras entre lo local y lo universal a través de la gráfica.

En Dialektika, donde tuvimos el honor de contar ya con un análisis de su trabajo, queremos rendirle tributo a través de lo que mejor lo define: su obra y su pensamiento. Recuperamos este análisis de Lisbety Mirabal Díaz sobre uno de sus proyectos más personales, «Vándalos o poetas visuales», una pieza que hoy resuena con una fuerza distinta, recordándonos que Claudio siempre estuvo buscando la vida —y la poesía— en las texturas de la ciudad.


Claudio Sotolongo: Entre Vándalos y Poetas

Por Lisbety Mirabal Díaz

En el contexto del arte contemporáneo, resulta cada vez más difícil entender y percibir un resultado material como un proceso. Galerías, medios digitales, exposiciones colaterales, muestras independientes, nos hacen llegar ininterrumpidamente una carga visual que no logramos decodificar; la mandamos directamente a la papelera del subconsciente y allí se queda, en el espacio arte-comunicación, hasta que alguna idea clara tiene la posibilidad de emerger mientras el resto se consume lentamente. El impacto visual es un método que conecta con el público: válido, independiente, fuerte; pero el conocimiento del proceso creativo e investigativo que se esconde detrás de cada obra es también importante como herramienta para ayudar a colocar en el contexto contemporáneo aquello que estamos viendo; abrirnos todo un universo de lecturas paralelas. Y es que, hay obras que no pueden vivir sin su proceso.

Llegar a la producción más reciente de Claudio Sotolongo, un artista del panorama visual cubano, puede ser un ejemplo revelador para entender esta relación proceso-obra. En específico a través de su proyecto de diseño gráfico, desarrollado en el Programa de Residencias Artísticas de la Real Academia de España en Roma. «Vándalos o poetas visuales» nunca tuvo intención de ser sólo un resultado artístico para ser colocado en una muestra. Su quid se asumió desde el inicio como un trayecto, un deleite en el proceso, un descubrir concienzudo de la relación que emerge entre experiencia y pensamiento.

Este proyecto comienza con el descubrimiento de una ciudad, la mágica Roma, vista bajo el prisma de su historia y su cultura, pero decodificada a través de una manifestación tan presente como cotidiana: stickers, posters, stencils, grafitis y carteles. El punto de partida de Claudio es su agudeza como espectador, lo cual le permitió percibir en estas manifestaciones el concepto de ciudad como cuerpo vivo.


Era muy facilista proponer una relación contemporánea con el Imperio Romano, el Renacimiento, el Barroco y todas las tendencias arquitectónicas culturales y urbanas que coexisten en Roma. Sin embargo, la relevancia del proceso le permitió articular un discurso más completo. Utilizó herramientas de la antropología visual, la investigación social y la cartografía para combinarlas en un lenguaje único, inclusivo y desobediente.

La primera parte del proyecto se basó en una documentación visual, sonora y audiovisual de estas manifestaciones ubicadas en el contexto en que se percibían. Es muy interesante que su plataforma principal de divulgación y desarrollo fueron las redes sociales, pues fungían como medio de comunicación para su posterior resultado, así como de vínculo cómplice con el público durante el proceso creativo, convirtiéndolo en parte de la obra en sí. Colocando proyecto y concepto en el panorama artístico romano contemporáneo, dejó de ser relevante si el artista Claudio Sotolongo era cubano, italiano o marciano, desde qué perspectiva se proponía o cuáles eran sus premisas teóricas. El proceso permitió de manera contundente experimentar una visión diversa de una realidad social y pública en un contexto patrimonial con un peso histórico y artístico como lo es la ciudad de Roma.

La segunda parte fue la relación más íntima entre el artista y su visión, la deconstrucción y la creatividad, y aunque gran parte del recorrido estuviera vencido, el resultado tenía que emerger equilibrado, claro, imponente. Y fue así como de este proceso nacieron obras en diferentes formatos y utilizando diversas técnicas, pero marcando siempre un diálogo con un marco social y ofreciendo la libertad de percepción que se propone justamente en su título: «Vándalos o poetas visuales».

Además del resultado final, este proyecto nos ofrece una clave muy importante que, aplicada en otros contextos, nos puede resultar de gran utilidad a la hora de decodificar y entender cualquier obra que nos propongamos. Hacer un viaje con el artista desde sus inicios y entender el todo como un proceso, nos permite degustar una obra que valoramos no sólo por lo que vemos como resultado final, sino por el placer de haber hecho un viaje desde sus orígenes.


Claudio Sotolongo (La Habana, 1982 – 2026)

Diseñador gráfico y artista visual cubano. Fue profesor de Historia del Diseño y diseñador editorial en la Universidad de La Habana. Su formación en diseño gráfico e historia del arte orientó una práctica centrada en los procesos de recopilación, archivo y análisis de imágenes, con especial atención al espacio urbano y a las formas visuales que configuran la memoria colectiva.

Desarrolló su trabajo en ciudades como La Habana, Roma y Heidelberg, combinando investigación visual, cartografía, gráfica y fotografía. Fue dos veces galardonado con el Premio Roma de la Real Academia de España en Roma (2017 y 2019) y obtuvo el Premio Coral al mejor cartel en el 40.º Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana por Últimos días de una casa. Participó en la XIV Bienal de La Habana y en la Bienal Iberoamericana de Diseño de Madrid, entre otros eventos.

Sus carteles y obras gráficas fueron seleccionados en numerosas bienales internacionales y forman parte de colecciones institucionales en Cuba, Europa y Estados Unidos. Su trabajo es reconocido como parte de la vanguardia del diseño gráfico cubano contemporáneo.

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