Este domingo 30 de marzo, durante una manifestación pacífica en la ciudad de Niš, al sur de Serbia, la profesora Natalija Jovanović, decana de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Niš, fue atacada con un cuchillo por una ciudadana.
El hecho ocurrió frente a numerosos testigos y en el marco de una protesta estudiantil denominada “Pod lupom nauke” (“Bajo la lupa de la ciencia”). La profesora sufrió una herida en la mano mientras intentaba defenderse, y fue trasladada al hospital. El hecho ha generado conmoción y múltiples reacciones dentro del país, incluyendo acusaciones sobre la responsabilidad indirecta del propio presidente serbio, Aleksandar Vučić, quien días antes había desacreditado públicamente a la decana.
Desde Dialektika, condenamos con absoluta firmeza este acto violento y expresamos nuestra solidaridad con la profesora Jovanović, su familia y la comunidad académica de Serbia.
El ataque contra la decana ocurre en un contexto político marcado por una creciente polarización, donde el gobierno del presidente Vučić ha sido acusado sistemáticamente de cooptar instituciones, controlar los medios de comunicación y deslegitimar la protesta social. La persecución discursiva hacia figuras críticas, incluidos estudiantes, profesores y activistas, ha generado un clima de tensión en el que la violencia física comienza a emerger como extensión lógica de la violencia simbólica promovida desde el poder. Las protestas actuales, impulsadas por sectores académicos y estudiantiles, han surgido precisamente en reacción a esta atmósfera asfixiante, reclamando mayor transparencia, libertad académica y el fin de la propaganda institucional.
La filosofía, por definición, incomoda. No por placer, sino por vocación: porque su tarea consiste en poner en cuestión lo dado, lo naturalizado, lo hegemónico. Desde Sócrates hasta nuestros días, quienes han hecho de la búsqueda de la verdad un compromiso existencial han estado expuestos a múltiples formas de represión: censura, exilio, estigmatización, asesinato. No se trata de hacer comparaciones grandilocuentes ni de mitificar el sufrimiento, pero sí de advertir que el pensamiento crítico, cuando es genuino, siempre resulta intolerable para los sistemas que dependen del silencio, la obediencia o la mentira.
La profesora Jovanović no fue atacada por casualidad. Fue atacada por representar algo: la universidad libre, la responsabilidad intelectual, la posibilidad de pensar públicamente sin arrodillarse. Cuando se hiere a una docente por sus ideas o su presencia, no se ataca solamente a una persona, sino a un principio: el de que el pensamiento debe poder existir sin miedo.
La profesora Jovanović no fue atacada por casualidad. Fue atacada por representar algo: la universidad libre, la responsabilidad intelectual, la posibilidad de pensar públicamente sin arrodillarse
Desde nuestra comunidad internacional, afirmamos que ningún proyecto de transformación democrática es posible si no se protege el derecho a disentir. Y ese derecho no puede reducirse a una fórmula legal: debe defenderse activamente en cada universidad, en cada plaza, en cada medio, en cada aula.
Hoy, en Serbia, una decana fue acuchillada. Mañana, en cualquier otro país, puede ser una estudiante, un maestro, una investigadora. La defensa de la filosofía no es una causa local ni elitista: es un acto de compromiso con la dignidad humana.
Porque en tiempos de violencia, seguir pensando es resistir.
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Dialektika
Global Forum for Critical Thinking, Humanities and Social Sciences




