Me gustaría comenzar diciendo que el conocimiento es el arma más poderosa que posee el ser humano, pero, como se ha podido comprobar, para la gran mayoría de las personas que habitan el planeta es una cualidad compleja.
No existe una única definición de conocimiento. Sin embargo, existen muchas perspectivas desde las que se puede considerar, pues su función y fundamento constituyen un problema histórico de la reflexión filosófica y de la ciencia. A lo que me refiero en este caso es a la cultura en su acepción más profunda y a la necesidad de cultivarla.
Yo digo que, si todos nosotros nos dedicáramos a leer, saber, aprender y conocer, este mundo no estaría tan devastado y no existirían la discriminación, el analfabetismo, el robo, la incultura, etcétera. Todos decimos que queremos saber de todo, y se ha llegado a la conclusión de que no sabemos nada; por eso es que nada sentimos hacia otras personas.
Siempre nos mentimos entre nosotros mismos, sin importar lo que eso conlleva, y todo esto se debe a que muchas personas nunca se han preguntado, o nunca se les ha pasado por la cabeza, la siguiente interrogante: «¿Quisiera yo saber? ¿Quisiera yo aprender? ¿Quisiera yo conocer?».
El ser humano debe saber de todo lo que lo rodea, ya sea deportes, artes, literatura, ciencias, entre otras áreas, ya que un poco de conocimiento nunca estará de más y, como dicen los viejos, «el conocimiento no ocupa espacio».
Todos nosotros deberíamos dedicar un poco de nuestro tiempo libre a coger un libro y profundizar, cultivarnos; pues solo así dejaremos de ser pisoteados y engañados, y no nos veremos obligados a matar, masacrar ni hacer tanta guerra innecesaria en el mundo. Labraremos un mejor futuro para nosotros y para nuestro prójimo. Dicho esto, afirmo que el conocimiento y el saber son la base de todo ser humano para forjar un camino propio.
Nota: Esta colaboración ha sido publicada gracias al esfuerzo conjunto de Dialektika y Barrio 25 y 4. Este último tiene como objetivo exponer los resultados del trabajo social y cultural llevado a cabo con adolescentes y jóvenes pertenecientes a dicho proyecto. Nuevas Voces es el espacio utilizado por sus miembros. A través de la escritura como catarsis y reflexión ponen en práctica las herramientas y habilidades adquiridas durante casi 1 año de debates y talleres.
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