Corazón blindado

Sobre la Batalla de Kursk
junio 5, 2026
batalla Kursk historia

 

Por:  Juan Antonio Monzón Lago y Lucía Mirabal Lorenzo

Tras la derrota alemana en la campaña de invierno de 1942-1943 en Stalingrado, el alto mando de la Wehrmacht —fuerzas armadas unificadas de la Alemania nazi entre 1935 y 1945— puso en práctica la Operación Ciudadela, con el objetivo de desequilibrar la guerra en el este, evitar la llegada de blindados soviéticos a Stalingrado y proseguir la marcha hacia Moscú, dejando deshabilitadas las defensas comunistas.

Del 5 al 12 de julio de 1943 comenzó el avance alemán por los entornos montañosos de una pequeña ciudad ubicada a unos 640 km al sur de Moscú, llamada Kursk. Según el plan de Hitler y del comandante Erich von Manstein, los enemigos no aguantarían la embestida de sus compañías blindadas, que atacarían por dos frentes en forma de cerco. El infalible plan nazi pudo haber cumplido su objetivo, pero los espías rusos avisaron de la operación, dando a los soviéticos la oportunidad de preparar una espléndida defensa.

Kursk se convirtió entonces en el epicentro de la mayor confrontación blindada de la historia, con la presencia de unos 8000 carros blindados de varios tipos, unos 4000 aviones de combate y alrededor de dos millones de soldados.

Von Manstein tenía fe en su plan de atraer el máximo número de tropas soviéticas al saliente de Kursk y, mediante una maniobra envolvente, aniquilar la quinta parte de los ejércitos. El objetivo era guiar la ofensiva en el frente para que el 9.º y el 4.º Ejército entraran a Kursk y se unieran en el combate, mientras sus carros de combate Panzer VI y Tiger arrasaban el campo de batalla.

Por otra parte, los soviéticos, ya informados de estas operaciones, habían convertido Kursk en el punto más defendido del frente, con más de 500 000 minas, 6000 km de trincheras emplazadas en ocho líneas de choque, entre 3000 y 4000 vehículos blindados, más de 2000 aviones, entre 20 000 y 30 000 piezas de artillería y 1 500 000 hombres listos para repeler cualquier ataque.

Pasadas las primeras horas de combate, el enemigo había asestado duros golpes a las defensas soviéticas, pero ya había perdido la tercera parte de su parque automotor —vehículos de combate— producto de un furtivo ataque de artillería y aviación, seguido de un avance de tropas y blindados.

Para los días posteriores de ofensiva, ambos bandos se encontraban con duras bajas y escasos de munición. Los soldados combatían con cuchillos y los tanquistas salían de sus vehículos a disparar con sus fusiles.

Kursk significó una gran victoria, aunque con incontables bajas para las filas soviéticas. Para los nazis tuvo una gran repercusión en todas las demás operaciones militares, pues significó la ruptura de la fuerza alemana, ya que no pudieron levantarse del duro golpe que condujo inexorablemente a la capitulación dos años más tarde.