franco y el franquismo

La esencia doliente y el ser de España, una crítica sobre «Así fue la España de Franco»

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«Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón».

Antonio Machado

 

Francisco Franco sabía con claridad que se enfrentaba a un duelo a garrotazos con media España: la España liberal. Un garante de la España conservadora que se erige sobre sí, que intentando destruir una larga disputa, la de la esencia de la nación española, no solo es consciente de ello; sino que considera la muerte de la otra parte un deber mesiánico: el de salvar a la patria.

El franquismo era un régimen personal, la respuesta más opuesta y radical a la República. Desde un comienzo, los sostenes de la ideología fueron puramente conservadores; pero nunca más superiores en proyección política que su sostenedor. Muchos historiadores hablan del proceso final que aglutina a la nación española tras de sí, cuando lo justo es hablar del proceso culminante que resguardó a la parte garante del orden establecido dentro de España.

Solo «una» España era posible y él lo reconoció hábilmente conjugando autocracia, catolicismo y difundiendo su propia idea de España.

La génesis de tan anodino engendro tiene un solo creador: el Generalísimo, apoyado en el fuerte componente militar, su régimen aprovechó demagógicamente lo que para muchos fue el verdadero carácter nacional: iglesia, ejército y monarquía. Convenientemente, supo lidiar con todos los grupos de poder de manera tal que mantenían un equilibrio que solo su figura era capaz de mantener. El camaleonismo virtuoso de quien se sabe adaptar a las circunstancias haría al trasfondo oscuro del cuadro ocultar cualquier otro color; solo «una» España era posible y él lo reconoció hábilmente conjugando autocracia, catolicismo y difundiendo su propia idea de España.

La idea de vencedores que tan inteligentemente propagó el Bando Nacional respondía a la necesidad de desmoralizar las tenues resistencias de una alegoría republicana, que anidaba dentro de sus fronteras. La propaganda de una idea de orden que permitiera eliminar cualquier clientelismo político hacia el caudillo repercutiría en la percepción del fin de la vieja España, la de las lealtades.

La imagen del salvador de la nación por la gracia de Dios caló hondo y profundizó las diferencias psicológicas internas frente a una frágil; pero larga tradición liberal de los representantes elegidos por el pueblo. La consolidación de una opción monárquica anacrónica contra un camino republicano preveía su deseo de legitimidad y de marcar distancia con el anterior sistema político, a la vez que lo consagraba como líder anclado en el tiempo.

La negación misma de la otra España fue para el franquismo un golpe de gracia circular. El deseo del inmovilismo como proyecto dirimió en el agotamiento del modelo empujado por una inquieta y sutil oposición y el resurgimiento de los nacionalismos periféricos. El sistema político español no estaba diseñado para funcionar sin el excesivo personalismo. Nada había quedado bien atado. Solo surgiría un interregno coyuntural. No existían opciones: Franco planificó la eliminación de cualquier alternativa diferente a sí mismo.

La complejidad de los procesos concomitantes y paralelos para la enervación de una cultura civil, que permitiera sentarse a la mesa dos esencias de un mismo ser, son muy sugestionables. Caemos en el error de forjarnos una idea sobre el tópico en discusión; sin embargo: ¿Cuál fue la situación real? Es camino trillado el papel del gobierno y Franco en la conformación de la idea del período; pero qué tal si usamos el microscopio y observamos las cuestiones sociales y culturales. Fueron tan cambiantes que se deroga en un instante la idea uniformadora de la España retrógrada durante los años de la dictadura.

Cuando en 1940 «el Centinela» decidió depurar a buena parte de la población por sus supuestas responsabilidades en el resquebrajamiento de la nación, ya la demografía española daba señales de un retroceso de 40 años. A escala estructural pudiéramos ver una dolida esencia de conservación, en la vuelta hacia el pasado.

¿Qué fue el franquismo? La respuesta es sencilla: Franco. ¿Quién fue Franco? La réplica vuelve: la vértebra principal para un país que no sabía lo que le pasaba ¿Qué le pasaba a España? Que buscándose a sí misma no encontró dónde situarse, dirían los grandes de la Generación del 1898.

Un cruel inmovilismo durante la autarquía se gozaba en ahogar a la nación, provocando un colapso económico sin precedentes. El sistema culpaba de su inoperancia a la antinatural parte roja como rezaba la propaganda franquista de posguerra.

¿Qué entendemos por España?, fue la pregunta que se lanzó durante todo el documental, la pregunta oculta. Cada interlocutor la respondía cuando explicaba su postura frente al régimen. Se hacen evidentes los resquebrajamientos y las rupturas en la idea nacional. Buena parte manifestó que, ante la ausencia de una alternativa por parte de los vencidos, la lógica de los vencedores cerró temporalmente el problema doloroso de lo que implica ser español. Vencidos y vencedores se muestran en la dialéctica beligerante que los envuelve con mayor nitidez que nunca. Mientras, los sectores sociales conservadores, beneficiarios del régimen franquista, defendían la idea católica y ortodoxa; un cambio inexorable por la influencia externa se abriría paso hasta crear una sociedad polarizada a escondidas, que se hizo incapaz de cerrar sus heridas mal curadas, de las cuales brotó fortalecida la Anti-España tan temida por casticistas de la talla de Marcelino Menéndez y Pelayo.

Entre 1939 y 1945 el mundo fue sacudido por una profunda conmoción que alteraba y reinventaba las estructuras del viejo sistema-mundo; pero España parecía excluida de este proceso, siempre atrasada frente a la modernidad. Un aparente quietismo y un aura aislacionista neblineaba un aparato de poder que se adaptaba a las circunstancias y de una sociedad que ya desde 1950 comenzaba a hacer una introspección reflexiva de sí misma, como lo demuestra Luis Berlanga en su hilarante Bienvenido Míster Marshall (1952).

¿Qué fue el franquismo? La respuesta es sencilla: Franco. ¿Quién fue Franco? La réplica vuelve: la vértebra principal para un país que no sabía lo que le pasaba ¿Qué le pasaba a España? Que buscándose a sí misma no encontró dónde situarse, dirían los grandes de la Generación del 1898.

Bibliografía

Berlanga, L. (Dirección). (1952). Bienvenido Míster Marshall [Película].

Cazorla, A. (2015). Franco. Biografía del mito. Madrid: Alianza Editorial.

de Riquer i Permayer, B. (Ed.). (2010). Historia de España (Vol. Volumen 9). Barcelona: Editorial Crítica.

de Unamuno, M. (1913). Del sentimiento trágico de la vida. Salamanca.

Gil Pecharromán, J. (2008). Con permiso de la autoridad. La España de Franco (1939 – 1975). Madrid: Ediciones Temas de Hoy, S.A.

________________ Solar, D., & Villalba, J. (Dirección). (s.f.). Así fue la España de Franco [Película].

Los 10 mandamientos… Antonio Machado. (2008). (Número 121).

Ortega y Gasset, J. (1929). La rebelión de las masas.

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