La rebelión ante esta des-realización del mundo y des-filosofización del pensamiento es, me parece, lo que representó cabalmente la obra de Heidegger en el siglo XX.
Martí desde una lectura negativa de la ontología rescata al no-ser, al que está afuera del “mundo”. Al respecto, dice, “el yo es soberano porque existe el no yo”: cuando “el yo no es más que el ser”