
El gesto de Flora Davis
Aquel subordinado recién llegado de provincias le mira fijamente con el hieratismo de una divinidad esculpida que se ha erigido para quedarse. Si bien sus palabras se esfuerzan por dar un discurso amable y entusiasta, sus gestos, su mirada, no le acompañan del todo. Dos minutos de conversación bastan para

