
Ocho-Meme
Montones de alumnas brillantes mías, de esas que me escuchaban como si fuese yo el Gran Kalíkrates Sapientísimo, y que luego sacaban relucientes dieces, han querido invertir sus buenas notas en formarse como maestras o puericultoras, pero montones. Chicos, claro, ya menos. Encuentro sintomático a la par que deprimente (porque
