Las bombas de Trump sobre Caracas

enero 5, 2026
porta aviones norteamericano
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E.E.U.U. ha invadido Venezuela. Recuerda a todos los golpes de Estado e intervenciones militares en América Latina. Es sólo que creíamos haber dejado atrás esa época. Se activan nuevas versiones de la Doctrina Monroe y el Plan Cóndor. Pero no debemos cometer el error de pensar que se trata de una mera reactivación de las políticas de la Guerra Fría. El mundo se está reconfigurando y cobrará forma con violencia. A río revuelto, ganancia de depredadores.

En Vietnam y Corea (y otras tantas regiones) el enemigo era el «comunismo». En Iraq e Irán (y otras tantas regiones) fue el «terrorismo». En Venezuela (y otras tantas regiones) será el «narcotráfico». Sin embargo, esta vez la justificación es apenas una mueca, algo que nadie realmente cree. Durante la Guerra Fría existía un intenso debate ideológico. En Iraq se peleó en los medios de comunicación si existían armas de destrucción masiva. La cuestión del «narco gobierno» de Maduro ni siquiera se toma en serio. Trump ha indultado al presidente Hondureño Juan Orlando Hernández, convicto en EEUU por narcotráfico. Los venezolanos son perseguidos como todos los latinos por ICE. Y la lógica de que los culpables del consumo de drogas son los productores contradice su lógica sobre la venta de armas: que los productores tienen derecho a hacerlas y que los que las usan son los responsables. Trump no ha tenido empacho en declarar que el petróleo de Venezuela le pertenece a E.E.U.U. y que las petroleras norteamericanas entrarán a administrarlo.

La justificación es lo de menos. No se trata de un defecto de comunicación sino del mensaje mismo, el cual dice: «no necesitamos justificaciones». Esto es lo que significa «America first» y el grupo entero de MAGA. Es la presunción de fuerza lo que debe valer. Por ello, Trump, el gran payaso de televisión, requiere de golpes mediáticos, de grandes explosiones, aunque después no sepa bien qué hacer. Pero, ¿quien necesita demostrar fuerza sino quien siente que la ha perdido? E.E.U.U. pierde su hegemonía absoluta frente a China. Las demostraciones de fuerza son más necesarias en momentos de debilidad. La invasión de Venezuela nos trajo un espectáculo de gran fuerza militar. Pero esta fuerza, realmente desproporcionada, es en realidad un mensaje para el mundo. Lo cierto es que la desproporción muestra, tanto el poderío de E.E.U.U., como su desesperación.

E.E.U.U. no necesita de la justificación de narcotráfico para invadir Venezuela. Por paradójico que parezca, resulta una pantalla creer que «solamente» se está invadiendo una nación por la fuerza para obtener petróleo. Es preciso comprender que eso es un medio para una empresa de otra envergadura. A lo que aspira el gobierno de Trump se puede reconocer, al menos, en tres puntos:

  1. Primero, renovar la política de control directo de América Latina al viejo estilo (invasiones, golpes de Estado, gobiernos títere).
  2. Segundo, frenar la influencia política y económica de Rusia y China en América Latina.
  3. Tercero, asegurar el control del petróleo en cuanto su mercado, sus precios y su relación con el dólar.

Ahora, ningún poder mundial es suficientemente grande como para poder actuar sin aliados o vasallos.

Guaidó y Machado hicieron lo suyo desde dentro de Venezuela. Bukele, Milei y ahora Kast, lo propio en el continente. No debemos permitir que el vasallaje y el miedo a E.E.U.U. creen condiciones propicias para un nuevo imperialismo.

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