Captura de Nicolás Maduro y sus consecuencias comerciales en América Latina

Entrevista al magíster Alex Cárdenas Medina
marzo 17, 2026

Según reportes de la CNN Español, el 3 de enero de 2026, más de 150 aeronaves (cazas, plataformas de inteligencia, bombarderos, etc.) fueron lanzadas por las fuerzas estadounidenses hacia Venezuela. A la 1:30 a. m. comenzaron a escucharse explosiones en las costas de Caracas y, minutos después, a las 2:01 a. m., fuerzas norteamericanas habrían capturado a Nicolás Maduro en su complejo. La operación habría concluido por completo y el espacio venezolano habría sido abandonado a las 4:29 a. m. de ese mismo día.

Como consecuencia de ello, según reportes de la BBC, si bien existen consecuencias políticas —como la posibilidad de una negociación y de una apertura de Venezuela hacia Estados Unidos, así como excarcelaciones y amnistías para disidentes venezolanos capturados injustamente por el régimen chavista—, un punto importante que debe considerarse son las implicancias comerciales y económicas de esta situación. Entre algunos ejemplos, se encuentra la posibilidad de privatizar la economía petrolera venezolana.

En tal sentido, para comprender estas consecuencias comerciales, especialmente en América Latina, a continuación se resumen las opiniones de Alex Juan Cárdenas Medina (comunicación personal, 17 de enero de 2026), magíster en Desarrollo y Defensa Nacional por el Centro de Altos Estudios Nacionales del Ministerio de Defensa del Perú.

Camilo Amado (CA): Informes de Infobae señalan que la balanza comercial latinoamericana con Venezuela estaba desequilibrada durante el régimen chavista, especialmente en el caso del Perú. En ese aspecto, ¿cuál considera que sería el impacto de la captura de Maduro en la región?

Alex Cárdenas (AC): El posible impacto en la balanza comercial de América Latina podría ser serio y variado:

Cambio en las exportaciones e importaciones: el conflicto podría alterar las rutas comerciales tradicionales. Una situación así podría presentarse en Colombia y Brasil, que podrían exportar menos de lo que antes exportaban a Venezuela.
Aumento de los déficits comerciales: a medida que las relaciones con Venezuela empeoren, América Latina también enfrentaría costos más altos si se redujera el suministro de petróleo, lo que incrementaría los costos de importación y empeoraría el desequilibrio comercial de algunos países.
Reasignación de rutas comerciales y búsqueda de nuevos socios: la invasión podría llevar a las naciones latinoamericanas a buscar nuevos socios comerciales, como Estados Unidos o China.

De manera concreta, en el sector petrolero, la caída de las exportaciones venezolanas afectaría a países de la región con actividad vinculada al petróleo, como Argentina, que podría tener menor acceso a importaciones a bajo costo. En el sector agrícola, si los agroexportadores venezolanos reducen su capacidad o su demanda, economías como las de Argentina y Brasil potencialmente perderían mercados importantes.

En conclusión, habría impactos negativos significativos en la balanza comercial de América Latina, lo que implicaría mayores déficits, cambios de socios comerciales y reinversiones en las estrategias de comercio exterior.

CA: Respecto de las políticas de comercio, la redacción de Infobae sostiene que, por ejemplo, Colombia y El Salvador tendrían que cambiar sus planes tras la captura de Maduro. En ese sentido, ¿considera que habría cambios significativos al respecto en la región?

AC: La intervención militar de EE. UU. en Venezuela tendría efectos profundos en la estrategia comercial de América Latina:

Reconfiguración de alianzas comerciales: los países cercanos a EE. UU. podrían fortalecer sus lazos comerciales con Washington, mientras que las naciones alineadas con el ALBA, Rusia y China buscarían alternativas comerciales. Esto acentuaría las divisiones dentro de los bloques regionales.
Sanciones y barreras comerciales: se prevé un embargo económico y sanciones más estrictas contra Venezuela, lo que afectaría a países como México y Argentina, que podrían verse obligados a diversificar sus mercados.
Agitación económica y migratoria: la intervención podría generar flujos migratorios hacia países vecinos. Esto requeriría ajustes en las industrias locales para atender a los refugiados.
Control de recursos: EE. UU. podría buscar acceso preferencial a recursos venezolanos, lo que crearía oportunidades para empresas estadounidenses y tensiones con China y Rusia.
Desafíos en los acuerdos comerciales: la inestabilidad podría poner en riesgo el funcionamiento de diversos acuerdos e incentivar la búsqueda de tratados bilaterales que ofrezcan mayor seguridad jurídica.

Como ejemplo concreto, Colombia podría acelerar su integración energética con EE. UU. y reducir su dependencia de Venezuela, mientras que Nicaragua y Bolivia fortalecerían sus vínculos comerciales con China y Rusia.

En conclusión, esta situación tendría el potencial de fragmentar el comercio regional, reorganizar las alianzas estratégicas y afectar la estabilidad económica en América Latina.

CA: Investigadores de Bloomberg Línea mencionan que el cambio de régimen en Venezuela significaría retos y la aparición de nuevas oportunidades para la competitividad comercial, lo que exigiría reorganizaciones en América Latina. En ese sentido, ¿considera que habría impactos significativos al respecto tras la captura de Maduro?

AC: Sí, tendría un gran impacto en la competitividad comercial de América Latina. A continuación, se presentan los principales efectos:

Disrupción del suministro de petróleo: la producción y la exportación de petróleo venezolano podrían verse gravemente afectadas, lo que perjudicaría a naciones como Colombia y Brasil, elevaría sus costos de energía y disminuiría la competitividad de sus exportaciones.
Inestabilidad regional y riesgo geopolítico: el conflicto podría aumentar el riesgo para las inversiones extranjeras y dificultar el acceso al capital en la región. Las empresas multinacionales podrían frenar proyectos en países vecinos, lo que afectaría la infraestructura necesaria para mantener la competitividad.
Migración masiva y presión social: un éxodo de venezolanos hacia países como Colombia y Perú podría generar tensiones sociales y aumentar el desempleo, lo que obstaculizaría el crecimiento económico y la formalización empresarial en estos países.
Reconfiguración de alianzas comerciales: la invasión podría fragmentar la política y la economía regionales, al crear divisiones entre los países que se alineen con EE. UU. y aquellos que se acerquen a Venezuela o China, lo que afectaría la integración y los acuerdos comerciales existentes, como el Mercosur.

A pesar de ello, la crisis también podría motivar a otros países latinoamericanos a diversificar sus proveedores y mercados.

En conclusión, se generaría un entorno inestable que podría socavar la competitividad en el corto y mediano plazo, pero que también podría impulsar la diversificación económica en el largo plazo, dependiendo de la duración y del resultado del conflicto.

CA: La redacción de Swissinfo sostiene que la captura de Maduro llevaría a divisiones políticas entre los países a favor y en contra de Estados Unidos, lo que disminuiría la integración comercial latinoamericana. En ese sentido, ¿cuáles considera que serían las consecuencias regionales?

AC: La principal consecuencia sería un evento geopolítico de gran alcance para la región. Venezuela es un país relevante tanto por sus recursos petroleros como por su posición estratégica en América del Sur. En ese marco, la acción podría desencadenar un efecto dominó en las relaciones comerciales y políticas de toda América Latina.

Por un lado, podría generar tensiones en la relación bilateral entre China y Estados Unidos. Además, China podría intensificar su apoyo a las naciones aliadas en la región, como Venezuela, y aumentar sus esfuerzos por expandir su red de socios comerciales en el exterior con el fin de reducir riesgos.

Por otro lado, los países que respalden la intervención de Estados Unidos podrían enfrentar represalias comerciales o una menor cooperación por parte de China. Esto profundizaría las divisiones en América Latina y dificultaría una integración plena. Algunos países, como Colombia o Chile, podrían experimentar una disminución de la inversión china o encontrar mayores dificultades para suscribir nuevos acuerdos con Pekín.

En ese contexto, las naciones latinoamericanas podrían intentar aprovechar esta rivalidad para negociar mejores términos comerciales o atraer inversiones; sin embargo, al hacerlo, también enfrentarían mayores niveles de incertidumbre política. Por ejemplo, México podría recibir propuestas tanto de China, en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, como de Estados Unidos, en el contexto del T-MEC, para proyectos de infraestructura o energía, en busca de un equilibrio de intereses.

En conclusión, esta situación traería consigo una reconfiguración profunda de las relaciones comerciales de América Latina con China y de su grado de acercamiento a ese país. Esa dinámica podría reforzar la influencia geopolítica y económica de la Iniciativa de la Franja y la Ruta como contrapeso a la influencia de Estados Unidos.

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